CAMILO ORTEGA: EL DEBER ANTE TODO, LA UNIDAD COMO TAREA IRRENUNCIABLE

26 de Febrero de 1978 cae en combate el Apóstol de la Unidad,  Comandante Camilo Ortega Saavedra. Hoy en el 41 aniversario del tránsito a la inmortalidad es recordado con amor revolucionario.

Camilo Antonio Ortega Saavedra nació en la ciudad de Managua un 13 de diciembre del año 1950, hijo de don Daniel Ortega y doña Lidia Saavedra de Ortega, su familia de origen humilde e identificada con las ideas revolucionarias y el sandinismo. Sus primeros años transcurrieron en el barrio San Antonio. Era notorio su carácter afable, fraterno, además de su interés por la literatura.

Camilo creció entrando en contacto con las inquietudes ideológicas de sus hermanos Daniel y Humberto, conociendo las ideas de la revolución y el pensamiento de Sandino,  y relacionándose con otros jovencitos de su barrio como eran Carlos Reyna, Enrique Lorente Ruiz, Ernesto Fernández, Selim Shible, Edmundo Pérez, con los cuales se realizaban actividades en Juventud Patriótica.

Sus estudios primarios fueron el Instituto Pedagógico de Managua. Fue un niño inquieto, considerado rebelde y siempre contestario a las medias represivas del colegio: así lo recuerdan quienes lo conocieron.

El 23 de julio de 1960 estuvo involucrado en actividades de agitación en el instituto, en conmemoración del primer aniversario de la masacre a los estudiantes de León en 1959 por la Guardia Nacional.

Cursó primer año de secundaria en el Colegio Simón Bolívar, posteriormente reingresó al Instituto Pedagógico, donde estudió hasta cuarto año de secundaria.

Aunque a muy corta edad, demostró tener carácter revolucionario, siendo también un joven apasionado de la lectura, que alimentaba su pensamiento ideológico y crítico. Era aplicado en sus estudios y estas cualidades lo hicieron destacarse en el movimiento.

Entre 1964 a 1966 participó en actividades político-organizativas, en actos de 1º de mayo exigiendo reivindicaciones de los derechos de los trabajadores. Pero fue en 1966 que se integró directamente a promover las movilizaciones del Frente Estudiantil Revolucionario (FER) para denunciar a la dictadura.

Durante la manifestación del 22 de enero de 1967, Camilo se encontraba por el sector del Gran Hotel, junto a David Tejada Peralta y otros compañeros, cuando el pueblo se vio traicionado por la clase política tradicional y fue masacrado por la Guardia Nacional.

Asumió, junto a Jorge Guerrero, Selim Shible y otros compañeros, la responsabilidad de crear los Comandos Armados Sandinistas, con el objetivo de realizar acciones de recuperación económica, recuperación de armas y ajusticiamientos. Participó en el asalto a la empresa de lácteos el 6 agosto de 1967, donde buscaban alimentos para los grupos guerrilleros y donde cayó el compañero Selim Shible, asesinado por la Guardia Nacional.

Culminó sus estudios de secundaria en el Colegio Salesiano de Masaya. En el Salesiano, continúo con sus actividades políticas, logrando trascender y llegar a muchos compañeros, que mostraron su interés por incorporarse en las luchas del movimiento estudiantil.

La Guardia Nacional asesinó atrozmente el 5 de abril de 1968 a David Tejada Peralta, compañero integrado a la lucha. Ante estos hechos Camilo dirigió protestas en contra del crimen, organizando a un grupo de estudiantes del FER y el CUUN para un mitin en el volcán Santiago,  donde se dijo que había sido lanzado el cadáver de Tejada Peralta.

Estamos haciendo un recorrido por episodios tan importantes en la historia del movimiento revolucionario en las que estuvo presente Camilo Ortega, y él era todavía un joven de apenas 18 años en 1968. Sin embargo, ya tenía un protagonismo notorio en las estructuras del FSLN.

Fue director y editor de la Revista “Adelante”. Se trataba de una publicación donde se lograba apreciar la  madurez del pensamiento político e ideológico del joven sandinista, así como su compromiso, estaba claro cuál debía ser el papel de la juventud, en especial, de los estudiantes en la sociedad nicaragüense.

Fue detenido por primera vez en 1968 y trasladado en Managua a la Oficina de Seguridad de la Guardia Nacional, estuvo detenido varios días. Aún con esas vicisitudes, concluyó sus estudios de secundaria.

En 1969, abril, entró a la Universidad Autónoma de Nicaragua de León. Año en el cual se conmemoraban 10 años de la masacre de los estudiantes de la UNAN-León asesinados por la GN el 23 de julio de 1959. En la Universidad tuvo la oportunidad de encontrarse con Leonel Rugama, Omar Cabezas, Juan José Quezada y Edgard Munguía.

Ese mismo año se comenzó a editar el periódico “El Universitario”, para continuar trabajando en el área de propaganda, bajo la supervisión de Leonel Rugama.

Las actividades de agitación y conciencia de Camilo conforme avanzaba su trabajo, llenaban sus intensas jornadas como cuadro: planificaba las actividades, elaboraba el mismo los cocteles molotov y organizaba círculos de estudios entre los grupos de estudiantes que reclutaba.

Entre las actividades del FER, su ampliación en otros departamentos del país, se dieron las caídas de Alesio Blandón y Marcos Rivera y Aníbal Castillo el 15 de julio de 1969. Camilo y Leonel participaron en Estelí en un entierro simbólico de Alesio, para ejercer presión de que su cuerpo fuera entregado por la Guardia Nacional.

Posteriormente, junto a Maximiliano Somarriba concreta actividades políticas, trabajando en la formación de una célula del Frente Estudiantil Revolucionario en Masaya. Asimismo Camilo ya en este contexto estableció contacto y trabajó con intelectuales y artistas, por el interés que mostraba el FSLN en clarificar el papel del intelectual revolucionario.

En 1970 se logró reconstruir el grupo Praxis, grupo de intelectuales, cuyas ideas eran meramente revolucionarias. Fue un grupo que publicó revistas, donde Camilo tuvo participación, hicieron exposiciones y ventas de pinturas en el exterior, con el objetivo de recaudar fondos para el Comité de Reos Políticos.

Para el año 1972 “Mundo” (así era conocido) tuvo la oportunidad de viajar a Cuba para recibir entrenamiento político-militar de los compañeros cubanos que colaboraban con la causa revolucionaria. En ese proceso Camilo se relacionó con el Comandante  en Jefe del Revolución, Carlos Fonseca Amador.

En el período de 1973 a 1975 el Comandante Camilo fue creciendo dentro del FSLN y fortaleció su formación política, militar e ideológica. Estudiaba con mucha disciplina la teoría revolucionaria, haciendo un análisis de la misma en la práctica, demostrando de esta manera su sistematicidad en las actividades del Frente Sandinista, siempre consciente de la realidad nacional.

De su experiencia en la clandestinidad habla el Comandante Omar Cabezas en su libro La montaña es más que una inmensa estepa verde, refiriéndose a Camilo de la siguiente manera: “Yo tenía la esperanza de encontrarme a Camilo allá adentro, en la montaña, Camilo, en las manifestaciones cuando comamos porque la Guardia nos seguía, tenía unas grandes piernas porque era flaco y alto, entonces cuando Camilo corría quién sabe por qué, […] o a la mejor alguien se lo había dicho, lo hacía siempre encorvado… Camilo jodido es flaco y plom se brincaba, y cualquier tronco también se lo brinca […]”.

A finales de 1975 Camilo llegó a Nicaragua por Chinandega donde estuvo unos días en la casa del matrimonio de don Ricardo y Dora Tinoco, padres de Miriam Tinoco, para luego trasladarse a Masaya, donde empezó a desarrollar un importante cuadro de organización que había sistematizado y asimilado en su preparación en Cuba.

Al llegar a Masaya, una de las primeras tareas que realizó fue un estudio completo de la situación operativa, un reconocimiento de la ciudad y de las zonas donde tenía que penetrarse políticamente y militarmente.

Las condiciones de los revolucionarios, en muchas ocasiones, eran limitadas, en tiempo y espacio. No fue la excepción el Comandante Camilo, pero de todas maneras, no era para las adversidades no eran una limitante para poder trabajar y una de las cosas que más cuidaba era su radio de 10 bandas, donde recibía comunicaciones que luego retransmitía a la Dirección Nacional del FSLN.

Elaboró un croquis de la ciudad y el cuartel, listas de opositores; se reconocieron zonas de seguridad, posibles lugares a golpear; se comenzó a ampliar la red de colaboradores, se iba formando política y militarmente a los compañeros que lo rodeaban, preparando de esta manera su equipo de trabajo. Se interesaba en conocer a fondo las características de los cuadros, ya que esto le permitía ubicarles en el sector en que rendirían más.

Estuvo realizando trabajo político organizativo más desplazado en las ciudades de Granada, Carazo y Rivas. En sectores del Frente Sur, tenía apoyo del trabajo que realizaba el Gaspar García Laviana, en las zonas rurales donde Camilo era conocido por la población.

En octubre de 1977, ocurrieron los hechos de la insurrección en Masaya en la que muchos compañeros colaboradores estuvieron involucrados, entre ellos Hilario Sánchez, Félix Pedro Picado, Álvaro Baltodano, Israel Lewites quien cayó en estas acciones y claro el Comandante Camilo Ortega, quien fue el responsable de la organización y planificación de esta operación que dio inicio a la insurrección del pueblo en su lucha contra la dictadura militar somocista.

Él mismo hizo reflexiones posteriores a las acciones de Masaya en octubre como: “Audacia revolucionaria es una cosa y aventurismo es otra, y es con audacia que iremos desarrollando la guerra […]” y afirmando “[…] En la medida que se golpee más contundentemente y continuamente al enemigo, en esa medida, le vamos a ir sumiendo hacia la defensiva, iremos logrando acorralarlo en sus propios centros, iremos logrando someterlo en su propia retaguardia […]”

En el mes 2 de febrero 1978 se llevó a cabo acciones de toma de la ciudad de Granada, que estuvo al mando del Comandante Camilo, un nuevo tipo de acción en las fuerzas guerrilleras del FSLN, un avance más en la estrategia de la lucha por la libertad de Nicaragua.

El Comandante Camilo Ortega lo hemos conocido como “Apóstol de la Unidad”, porque trabajó por la unidad de las tendencias desde que empezaron a presentarse las diferencias. Su pensamiento era que las diferencias entre el movimiento, representaba fortaleza para el enemigo. Realizó esfuerzos por entender a cada una de las tendencias, pero en pro de la unidad del movimiento revolucionario, del FSLN, para obtener la victoria. El tiempo y la historia le dio la razón, al final la unidad fue la que consolidó el derrocamiento del dictador Anastasio Somoza Debayle, la Guardia Nacional y el triunfo de la Revolución Popular Sandinista.

El 19 de febrero de 1978, el pueblo indígena de Monimbó empezó a lanzar bombas de contacto contra las casas de colaboradores somocistas. El 21 de febrero, en conmemoración al 44 aniversario del asesinato del General Augusto C. Sandino, se levantaron barricadas, quema de casas y vehículos, que se extendió a otros barrios de la ciudad de Masaya.

El anillo defensivo estuvo compuesto por tres sectores: N°. 1 ubicado al este de las Cuatro Esquinas, al mando de Armengol Ortiz López; N°. 2 ubicado en las Lomas de Sandino, dirigido por Bayardo López Mercado, y el N°. 3 ubicado en Monimbó, al mando de Mauricio Flores Arley. Ante la incapacidad de tomar el control del barrio, la Guardia Nacional utilizó dos helicópteros artillados y atacó a la población.

El 26 de febrero, cayeron heroicamente el Comandante Camilo Ortega Saavedra, Arnoldo Quant Ponce y Moisés Rivera Maltes, en una casa de seguridad en Los Sabogales. El Comandante Camilo entregó hasta el último momento su vida por la lucha de la liberación de la Patria.

Doña Ana Julia Picado recordó en una entrevista en 2018 para Canal Viva Nicaragua Trece, los últimos momentos del Comandante Camilo Ortega al llegar a la comunidad Los Sabogales a su casa, luego que la Guardia rodeó la zona: “Nosotros salimos, por el esquinal de la cocinita, por ahí todavía la guardia no había avanzado”, salieron después por órdenes del Comandante Camilo, porque que no podía ver muerto a los niños, causante a él, entonces tuvimos que salir”.

Rendimos honor y gloria al Comandante Camilo Ortega, por su entrega por la Patria, un digno hijo de Sandino, que ofrendó su vida por la libertad de Nicaragua, libertad que seguiremos defendiendo, así como nuestra revolución.

También consideramos importante rescatar ese mensaje del Comandante Camilo que independientemente de las diferencias entre los criterios que existan entre revolucionarios, es importante mantener la unidad, poner un punto fijo, lo que nos permitirá seguir construyendo esta revolución.

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