COMBATIMOS LA GUARDIA, PORQUE ASÍ SEMBRÁBAMOS LA VIDA

Afirmaba el Comandante Omar Cabezas que la literatura ayuda a vivir, porque “la literatura es algo que los hombres escriben que ayuda a los demás a sobrellevar la vida”.

La gesta del General Sandino y el EDSNN, la lucha contra la dictadura somocista en los años sesenta y setenta, el proceso revolucionario que se desarrolló en la década de los ochenta, inspiraron a muchos hombres y mujeres no solo a combatir y a arriesgar su vida, sino también a escribir.

La poesía en la historia del FSLN siempre tuvo un papel muy importante. Hasta el 19 de julio de 1979, fue poesía clandestina. Después del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista, los versos pudieron desplegar sus alas y ser publicados y difundidos, apareciendo en revistas como Segovia y Barricada.

El día de hoy, en el 41 Aniversario de la Gesta Heroica de los Sabogales, el Equipo de Barricada propone a sus lectores cuatro poemas dedicados a Monimbó, firmados en 2018 por cuatro grandes poetas e intelectuales revolucionarios: Ninfa Farrach, David McField, Helena Ramos y Magda Bello

Es un pequeño homenaje a los hombres extraordinarios que cayeron aquel 26 de febrero de 1978: el Apóstol de la Unidad, Comandante Camilo Ortega Saavedra, Arnoldo Quant Ponce, Rito Moisés Rivera Maltez.

Así como nuestro homenaje va también todos los otros Héroes y Mártires que cayeron durante la Insurrección de Monimbó el 26, 27 y 28 de febrero de 1978: Carlos Balmaceda, Manuel de Jesús Ruiz González, Francisco López, Julio A. Madriz Ruíz, Domingo Ruíz Cajina, Miguel Antonio Vásquez Díaz, Domingo Cajina Vásquez, Agustín Andino, Roberto Ortiz Téllez, Bosco Ramón Monge Hernández, Rubén Paladino, Aurelio Dávila Putoy.

Estos tres poemas, dedicados a Monimbó y que que hoy presentamos a nuestros lectores, fueron publicados por primera vez en el “Libro homenaje. 40 Años Insurrección de Monimbó”, publicado por el Instituto Nacional de Cultura en el febrero de 2018 bajo la dirección del compañero Luis Morales Alonso, director del INC.

Esperamos que estos versos nos motiven como militancia a retomar la poesía como una tarea permanente, capaz de inspirarnos, motivarnos y alimentar la mística de las distintas generaciones del sandinismo.

MONIMBÓ
En casas de paja, barro y bambú
a la luz de los candiles
mujeres, hombres y niños,
con la imaginación suelta
sus máscaras tallaron
Y fabricaron las bombas
este gran pueblo artesano
para derribar a la Guardia
genocida
que protegía al tirano
(Ninfa Farrach, febrero 2018)

MONIMBÓ
“Masaya tierra de flores,
Monimbó es su corazón,
San Jerónimo Bendito
Le ha dado su protección”.

Por todo Nicaragua
se cantaba esta canción
con mucha simpatía
para ese corazón de Masaya,
por esa alma del folclor nicaragüense
siempre amamos a Monimbó,
y ahora más, mucho más,
después de la guerra
de Liberación Nacional
que entregó el FSLN.
Porque Monimbó se convirtió
en corazón de Nicaragua,
alzado herido y vencedor;
en San Albino
en Die Ben Phu, en Coyotepe y
la Barranca; en Leningrado,
en Sierra Maestra,
en Playa Girón; en Kurst;
se convirtió en un cuartel de Sandino
y del Ejército Defensor de la Soberanía
Nacional: combatientes victoriosos
Revolucionarios sandinistas indios
Miskitos negros blancos y
de toda especie humana.
Monimbó aquí al paso
te recuerda el corazón
de Zeledón, Sandino, Daniel, Camilo
y toda nuestra Gran Guerra Patria
Nicaragüense Sandinista.
(David McField, febrero 2018)

MONIMBÓ
Cuchicheamos. Dormitamos. ¡Somos tantas!
Algunos nombres destellan en las páginas
de crónicas o juicios; los otros
borró el tiempo, pero siempre estamos…

¡Con qué rencor vivíamos, hermanas!
Venganza no buscábamos: no sirve
de nada destruir si no construyes.
Tragábamos la sangre y las lágrimas.
Guardábamos memorias contritas…

¡Hasta aquel febrero! Despertamos
y, como golondrinas invisibles,
a Monimbó volamos. Nuestros ojos
y manos se juntaron con las manos
y ojos de muchachos; ¡ah, ardían
aquellos pañuelos rojinegros!

Juntamos la fuerza y la rabia.
Juntamos esperanza, la que antes
no florecía. Monimbó cantaba.
Cantábamos en lengua olvidada.
Guerreras o chiquillas, ancianas
o jóvenes, cantábamos a coro.
Y combatimos todas a la Guardia,
porque así sembrábamos la vida,
aquella que en vida no tuvimos,
aquella que miraba adelante.

¡Ah, varios cayeron! Los llevamos
por siempre con nosotras. Sí, cayeron,
mas como una lluvia de mayo:
haciendo que la tierra floreciera.

Unimos nuestras voces y memorias.
Ahora alzamos la palabra
antigua y nueva: Monimbó.
(Helena Ramos, febrero 2018)

HOMENAJE A MONIMBÓ
Te recuerdo joven,
Monimbó
con el bullicio
de marimbas
abriendo fuego
en un cielo ensombrecido,
tus calles trazadas
de sangre
un glorioso 26 de febrero.
Los pájaros invasores
cubrieron
con manto negro tu cielo
garzo
y te defendimos con
bazucas
lanzándoles bombas de
mano.
Te veo de pie y triunfante
con tus hijos bajo el brazo
ellos no mueren en la
memoria
se alzan como banderas
en la cúspide de los
dioses nativos.
Monimbó, compañero de
milicias
de sol y de sangre.
Camino a los Sabogales
tuve un hermano, quizás
dos o tres
emboscados con el eco
de charneles
ellos no duermen en tus
pavimentos
se escuchan sonoras sus
voces
en la juventud del mañana.
(Magda Bello, Masaya 2018)

Puedes descargar el “Libro homenaje. 40 Años Insurrección de Monimbó” AQUÍ:
http://www.inc.gob.ni/wp-content/uploads/2018/02/LIBRO-DIGITAL-HOMENAJE-40-A%C3%91OS-INSURRECCION-DE-MONIMBO.pdf

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