DETALLES DEL MOMENTO EL CINISMO DE LOS CULPABLES.

Por: Moisés Absalón Pastora.

El cinismo es no creer en la sinceridad o bondad humana, ni en sus motivaciones ni en sus acciones. Es una tendencia a expresarse mediante la ironía, el sarcasmo y la burla. El cinismo es la falta de vergüenza en una persona al realizar actos deshonestos con los demás, es la actitud que lleva a engañar o mentir sin importar las consecuencias porque el fin es cometer malas acciones de forma descarada.

Nicaragua padece, desde el planteamiento del discurso político y desde las acciones descarnadamente ofensivas de un sector del país, una amarga descarga de ese veneno que en distintos niveles pretende encontrar en la paciencia ciudadana mentes incapaces de ver cómo la desvergüenza asume roles descarados para desarrollar toda esa trama maligna que hemos conocido a lo largo y ancho de los últimos meses en los que el país pasó de una hermosa ilusión palpable de estabilidad y seguridad, hasta antes del 18 de abril, a estar bajo el fuego sostenido de la una necedad inaudita e insaciable en su afán por ver arrasada nuestra tierra.

No voy a decir por supuesto que la situación que vivimos por no existir tranques y barricadas ya está superada, tampoco que recuperamos la paz, al menos como la quisiéramos o que retornó la estabilidad y la seguridad, de ninguna manera. Hoy por hoy toda aquella violencia desatada por los golpistas mermó considerablemente y Gracias a Dios pararon los muertos producidos por el odio que nos pretendía conducir a una guerra fratricida, pero tenemos un problema político con el que lidiar internamente y una conspiración internacional estimulada y deseada por los sirvientes nacionales del imperio que enfrentar.

En la batalla política y en la odiosa expresión de violencia del golpismo, el cinismo, de acuerdo al guion establecido, juega un sitial estratégicamente preponderante para hacer de la mentira una verdad que quieren imponer con relieves incuestionables, aunque todos sepamos desde adentro que lo de ellos, el oposicionismo, es una verdadera mentira que tiene como fin desatar los dedos incríminantes que desde afuera pretende ponernos el mundo en contra porque en Nicaragua son un cascaron vacío donde ni las apariencias les favorecen ante tanta debilidad y división en la carpa.

Es impresionante el pinocheo mentiroso que les caracteriza para anclar, lo que ellos creen es una causa, en la inocencia y candidez de los que hasta ahora han creído tanta falacia. No quiero establecer ningún orden cronológico en específico, pero quiero poner sobre la mesa algunos absurdos sobre los cuales los nicaragüenses debemos meditar.

Por ejemplo, ellos han querido vender que los tranques siempre fueron una expresión cívica de sus protestas y cuando el pueblo se hartó de las barbaries que desde ellos se originaron como los secuestros, asesinatos, violaciones, peajes y puntos de torturas, llegaron a decir que al ser levantados se les estaba violentando su derecho a la manifestación pacífica.

En la misma sintonía un grupo de voceros del golpismo, que se proclaman periodistas, se juntaron en los elegantes salones de un hotel y hasta en dos rotondas, para exigir libertad de expresión; ¿Libertad de expresión? Aquí en sus estaciones de televisión, en sus periódicos, radios, revistas, en sus bloq, Facebook, Twirer, YouTube o cualquier otro medio han dicho barbaridades irrepetibles contra la fórmula presidencial y contra cualquiera que se le ponga en el camino.

Aquí descaradamente hasta el obispo Juan Abelardo Mata se atrevió a amenazar de muerte, nada más y nada menos que a Daniel Ortega, y lo hizo públicamente, porque me imagino que cree que el hábito religioso lo inmuniza contra toda ley que persiga ese delito y en consecuencia a otros de sus colegas, Silvio Báez y Rolando Álvarez, que vestidos de sotana y báculo en mano actúan como oposición y se han dado a llamar, en el nombre de Dios, a la sedición y creen que lo que hacen es tan legítimo, que han llegado a pensar que el pueblo los aplaude.

Estos que se dicen pastores y que han sido elevados a la condición de “Héroes” por el terrorismo fueron tan lejos, que después que Masaya fue liberada de tranques por los propios secuestrados fueron en caravana, con el santísimo en alto, no a dar gracias a Dios porque la ciudad de las flores había dejado de ser rehén, sino para estimular a los terroristas, que por entonces ya preparaban su desbandada, para que los volvieran a levantar porque esa era el arma de presión que ellos, los “mediadores y testigos” de entonces tenían para exigir la salida del poder de Daniel Ortega y detrás de este el fin de todo lo que representara sandinismo.

Estos obispos de los que hablo y que actúan a nombre de Dios contagiaron a los católicos sacerdotes que les siguen y permitieron que “humanitariamente” hicieran de las iglesias cuarteles donde los vándalos hicieron sus respectivas guaridas y en las que bajo las naguas de los vestidos de los Santos había ametralladoras de todo calibre debidamente ocultas, las que por supuesto no eras de agua.

El cinismo ha sido además de los llamados empresarios que ahora quieren poner cara de preocupados por la situación del país que dicen es responsabilidad del Presidente de la República y en diferentes líneas y con la misma preocupación editorializa La Prensa y el Nuevo Diario cuando ellos junto a los del COSEP destruyeron la economía que teníamos y son los culpables de la instrumentalización laboral de sus empleados para sus fines políticos y son los culpables de las miles y miles de plazas de trabajo perdidas y son los culpables de los cienes de millones de dólares retirados en concepto de depósitos bancarios y lo son de la pérdida en el sector estatal de más de 900 millones de dólares, del tremendo daño al turismo, de la inflación que se nos viene, de la profundización de la crisis del INSS y de la recesión y de la inflación que tenemos encima.

Es increíble el cinismo de toda esta gente y lo más cínico de todo es que dicen que actúan en beneficio de la patria y para sus efectos se venden como libertadores para hablar de una democracia que niegan desde el caos, la intransigencia, el despotismo y la voluntad dictatorial que les caracteriza porque son incapaces de soportarse entre ellos mismos y lo único que tienen en común son los dólares que reciben de los Estados Unidos con el que se alían para pretender destruir un país que no tengo duda está en la manos de su verdadero pueblo.

Uno se queda impresionado del cinismo de tan malos nicaragüenses que como carroñeros comen la carne descompuesta de los cadáveres que por ellos contamos y que solo portan en fotos porque si de compartir con las madres o las viudas o los huérfanos, algo del millonario presupuesto que les asigna la embajada americana para destruir nuestro país, ahí no valen, no son útiles, pues desde ese punto de vista los muertos, muertos están.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.

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