LAS FALSAS BANDERAS DE LOS GOLPISTAS #AMORYPAZNICARAGUA #NICARAGUA40REVOLUCION #ELTAYACANVENCEDOR #NIUNPASOATRAS #NICARAGUALINDA #NICARAGUATRABAJOYPAZ #NICARAGUAQUIEREPAZ y#NICARAGUASANDINOSIEMPRE #FEFAMILIAYCOMUNIDAD

Sofocado el incendio forestal de la Reserva Indio Maíz, los estrategas del golpe suave decidieron mantener las calles calentadas y aprovecharon la coyuntura de las reformas al Sistema de Seguro Social.  Levantaron falsas banderas y se adjudicaron una lucha en nombre de las personas adultas mayores, jubilados y trabajadores asegurados. 

LE DIERON CONTINUIDAD A LAS REVUELTAS CALLEJERAS.

La revuelta fue creciendo, atizada en las homilías de los curas golpistas, el agitador de Matagalpa, el ex capellán de la nefasta contrarrevolución, y el ególatra intelectual que presume de su formación superior al resto. 

En las parroquias los curas salieron de sus templos para bendecir los tranques y, en muchos casos, para participar de manera directa en la toma de las calles.

La parte militar, milimétricamente preparada, estuvo a cargo de exmilitares y expolicías afines al Movimiento de Renovación Sandinista (MRS).

Este movimiento de acaudalados y estudiados exsandinistas, se hizo cargo también de generar opinión desfavorable al gobierno sandinista en el campo internacional.

En una mesa de diálogo a la que accedió el gobierno se irrespetó al Presidente de la Republica.

Un ignorante joven con ínfulas de héroe, repitió lo que le decían al oído las ideólogas del MRS, y declaró no nato el diálogo al decir que no se trataba de dialogar, ni negociar, sino de forzar la salida del presidente de la Republica.

De manera serena el Cmte. Ortega escuchó, sin responder a las provocaciones, y desde ese día manifestó su voluntad por el diálogo.

Puso como condición que se levantaran los tranques que impidan la libre circulación de la población y accedió a que la Policía Nacional permaneciera acuartelada.

Obedeciendo a un plan militar que pretendía crear un clima insurreccional parecido al que derrocó a Somoza Debayle en 1977, cercaron las ciudades.

En todo el país se levantaron 153 tranques grandes de bloqueo estratégico, complementados por una densa red de tranques internos que en algunos lugares era en cada cuadra.

Se sitiaron importantes ciudades como Jinotepe, Diriamba, Masatepe, para cortar la vía panamericana y secuestrar a cientos de vehículos que transportaban carga internacional.

Cortaron la carretera panamericana para crear caos, secuestraron a conductores y robaron combustible.

HICIERON LO MISMO EN LA CARRETERA HACIA OCCIDENTE, EN NAGAROTE, LEÓN, CHINANDEGA.

En el Norte, Sabaco, Matagalpa, Jinotega; en el Centro, Juigalpa, Nueva Guinea, Río San Juan.  Aprovechando la historia de resistencia indígena y revolucionaria de Monimbó, en el departamento de Masaya, quisieron convertirla en símbolo del golpe y hasta proclamaron ridículamente a Masaya como república independiente.

En Managua, levantaron tranques en los barrios orientales, casi en cada cuadra, y se tomaron la Universidad Politécnica de Nicaragua y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, UNAN-Managua.

Las Universidades fueron vandalizadas y los daños fueron cuantiosos. Desparecieron vehículos, destrozaron mobiliario, robaron equipos de computación, y otros bienes.

Entre los que vandalizaron las universidades hubo pocos estudiantes, la mayoría eran delincuentes reclutados por los dirigentes golpistas.

Los tranques, con financiamiento y asistencia logística constante, se convirtieron en lugares de terror.

COBRABAN PEAJE A LOS VEHÍCULOS Y A LOS TRANSEÚNTES.

Edificios institucionales fueron incendiados, algunos de ellos de gran antigüedad como la Alcaldía de Granada, se destruyeron vehículos y se saquearon bodegas.   Hubo casos de violaciones, tortura y asesinato. 

Dentro de los barrios sitiados se agredió a personas que por su filiación sandinista consideraban enemigas y en muchos casos, fueron tratadas como tales.  Se incendiaron y saquearon viviendas, se agredió físicamente a mujeres y hombres y muchas familias fueron obligadas a buscar sitios más seguros.  El daño psicosocial fue enorme.

En las comunidades indígenas y afrodescendientes de la Costa Caribe, la vida, ya de por sí difícil, fue afectada drásticamente por los tranques violentos en poblados situados sobre la carretera que une la costa del Pacífico con las Regiones Autónomas del Caribe.  Interrumpieron no sólo el libre tránsito de las personas, en muchos casos enfermas en busca de asistencia médica especializada, sino del suministro de alimentos, medicinas, combustible, y otros bienes indispensables para cubrir las necesidades humanas mínimas. 

TODO ESTE TERROR DESPLEGADO NO SE HIZO CON HONDAS Y MORTEROS ARTESANALES.

Está comprobado que se utilizaron armas de guerra, lo que fue documentado por ellos mismos en su afán de protagonismo y porque creían que mostrándose como héroes estimularían el odio contra el sandinismo y contra toda persona militante o simpatizante del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

En su euforia golpista, llegaron a querer cercar Managua.  Estando la Policía Nacional recluida en sus cuarteles, hicieron desmanes y después de advertir con suficiente antelación para evitar enfrentamientos y posibles víctimas, la Policía Nacional procedió a liberar las ciudades y poblaciones sitiadas.   El saldo lamentable de vidas humanas perdidas no debió haberse dado, pero los que planificaron la red de tranques de la muerte, como fueron bautizados, ya habían considerado las muertes, como necesarias para consumar el derrocamiento del gobierno sandinista. Esto lo dijeron públicamente el sociólogo Oscar René Vargas y el cronista deportivo Edgard Tijerino, cuando llamaron a un derrocamiento rápido y violento sin importar el número de muertes.

El primero habló, como se tratara nada más de una cifra insignificante, como seguramente es para él, de unas 300 personas muertas en una marcha contra la residencia del presidente Ortega y su familia; por su parte el egocéntrico cronista dijo en su programa deportivo, con visible euforia, que el país podía asimilar la muerte de millones de personas.

VENCIDOS EN LA BATALLA DE LOS TRANQUES, ACTIVARON EL CAMPO INTERNACIONAL, DONDE OMITEN SUS ACCIONES VIOLENTAS Y PRESENTAN AL GOBIERNO COMO REPRESOR.

Se apropiaron de todos los muertos y omiten que hubo muertos de ambos lados, insisten en el carácter pacífico de su revuelta y no admiten que usaron armas de guerra, se dicen de izquierda, pero alientan las sanciones económicas impuestas por los Estados Unidos y las maniobras de la OEA, la CIDH, Amnistía Internacional. 

Lo más reprochable es su intento de apropiarse para sus fines golpistas de la bandera Azul y Blanco símbolo de la identidad nacional nicaragüense y que guarda nuestra historia.

Quieren dividir a los nicaragüenses entre los que tienen la bandera roja y negra sandinista como insignia y los que asumen la azul y blanco. 

NADA MÁS ABSURDO.

El emblema de la patria como un cielo cobijado por el Océano pacifico y el Mar Caribe, es parte del alma nacional, y significa honor, dignidad, lealtad.   Nunca es más vilipendiada nuestra bandera, que cuándo delincuentes se cubren con ella para destruir, agredir, asesinar. 

La bandera rojinegra es un legado de Sandino y es enarbolada por quienes tienen un espíritu anti imperialista y luchan por una sociedad con justicia y equidad. Pero hay quienes quisieran ver ondear de nuevo la bandera de las barras y las estrellas en el suelo patrio, como en los tiempos de Somoza García, cuando se izaba cada lunes en el Campo de Marte. 

La oposición y sus voceros, nacionales e internacionales, han insistido en que no hubo ni hay un golpe de estado, como el gobierno sandinista ha sostenido firmemente desde el principio. Los golpes de estado clásicos como los dados por los militares de tan triste recordación en nuestra Latinoamérica, eran cuartelazos dados por coroneles, generales y oficiales de alta graduación.

EL GOLPE SUAVE QUE QUISIERON DAR EN NICARAGUA, Y QUE ESTÁ LATENTE, ES LA ESTRATEGIA PARA DERROCAR GOBIERNOS IDEADA POR EL POLITÓLOGO NORTEAMERICANO GENE SHARP, EL INSPIRADOR DE LAS REVOLUCIONES DE COLOR.

   Las acciones de los golpistas responden fielmente, paso a paso, etapa por etapa, a los métodos del golpe suave, que empieza con la formación política de la juventud, el copamiento de las redes sociales, la lucha callejera, hasta el aislamiento internacional, por mencionar las más conocidas tácticas.

Sabedores de su escasa posibilidad de triunfo en las urnas electorales, los sectores radicales de los golpistas quieren forzar el adelanto de elecciones, interrumpiendo la gestión presidencial del Cmdt. Ortega Saavedra que culmina por mandato constitucional en el año 2021.

Los golpistas radicales no desean que la mesa de negociaciones tenga éxito y por eso mandan a sus seguidores a continuar el asedio en las calles, mientras continúan con su campaña internacional.

En su afán de derrocar el gobierno, no vacilan en solicitar la intervención extranjera y solicitar que se endurezcan las sanciones contra Nicaragua, sin importarles que las mismas afecten a toda la población.

A estas alturas, en población hay cansancio y desaprobación de los actos de desestabilización. 

Hay consenso en que la negociación entre nicaragüenses es la salida correcta a la situación a que ha sido sometido el país.

 Esperemos que una lluvia de paz apague el furor de los golpistas y como en la Reserva Indio Maíz, permita que rebrote la vida en la Nicaragua Azul y Blanco que es de todos y todas.

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