A 162 AÑOS, SEGUIMOS EXPULSANDO AL FILIBUSTERO

William Walker, aunque olvidado en su natal Estados Unidos, en Centroamérica y especialmente en Nicaragua sigue siendo recordado, con justificación, como un demonio con cuernos y cola. Lo conocemos desde la enseñanza primaria cuando se estudia la guerra contra los filibusteros, pues representa una de las primeras y más directos episodios de imperialismo yanqui en nuestro país.

Se apoderó de Nicaragua, proclamándose Presidente de forma ilegítima, destruyó y quemó ciudades, y mató a centenares de Nicaragüenses. El “Rey Filibustero” con tan solo una pandilla de 58 hombres, invadió nuestro país en 1855, para un año después proclamarse Presidente.

Su obsesión era más de poder que de riqueza, pues creía que estaba llamado a cumplir el “Destino Manifiesto”, creía tener la misión de cumplir con la “regeneración” de Centroamérica y anexarla a Estados Unidos para convertir la región en un Imperio esclavista, con él a la cabeza como dictador. Quería además cumplir con la misión de asegurar la construcción de un Canal Interoceánico para reforzar la hegemonía económica estadounidense.

Fue traído a Nicaragua durante el transcurso de la guerra civil nicaragüense, invitado por la facción liberal, desembarcó en Nicaragua y desde entonces no hizo más que destruir al país y a los nicaragüenses, y facilitar la explotación del país a sus compatriotas.  Fue reconocido como presidente por los Estados Unidos.

Sus sueños de una Centroamérica unificada y colonizada por los Estados Unidos, así como la construcción del canal interoceánico hubiesen sido cumplidos de no ser por el estadounidense Cornelius Vanderbilt, quien financió las fuerzas que lo derrocarían el primero de mayo de 1857 para recuperar las propiedades y empresa que le fueron arrebatados y concedidos por Walker a otros estadounidenses.

Vanderbilt, hombre de negocios y de grandes riquezas, desplegó sus influencias por todas partes y entabló correspondencia con los Presidentes de la América Central, para impulsarlos a combinar sus esfuerzos contra el enemigo común: el filibustero.

Centroamérica se unió como nunca antes y como no lo ha vuelto a hacer para derrocar a William Walker, desde finales de 1856 al filibustero lo atacaron por diferentes fuentes una alianza de fuerzas armadas que dirigían, por parte de Costa Rica, el General José Joaquín Mora; de Guatemala, General José Víctor Zavala; de Honduras, el General Florencio Xatruch; de El Salvador, General Ramón Belloso, y de Nicaragua, los Generales Tomás Martínez, Máximo Jerez y José Dolores Estrada.

El primero de mayo también conmemoramos cuando en 1857 los filibusteros norteamericanos fueron expulsados de Centroamérica en una lucha centroamericana contra el naciente imperialismo yanqui, sus deseos de expansión y de convertirnos en su patio trasero.

Los centroamericanos nos unimos y luchamos contra la amenaza imperialista, logrando expulsar a los filibusteros.  Generales, campesinos, indios flecheros y trabajadores conformaron las filas del ejército centroamericano expulsando a los invasores y devolviéndole su soberanía a Nicaragua.

A 162 años de sacar derrotado al yanqui filibustero invasor, seguimos combatiendo el imperialismo e intervencionismo yanqui, y juramos expulsarlo y derrotarlo cada vez ¡Vencimos y Venceremos!.

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