Entrevista especial a doña Amparo, madre del Héroe Gerardo Barreto

LOS PROGRESOS QUE HAN HABIDO EN EL PAÍS… POR ESO LUCHABAN NUESTROS MUCHACHOS

El 8 de mayo de 1985, hace 34 años, Gerardo Barreto caía en Abisinia, Jinotega, donde la contra había tendido una emboscada al BLI Germán Pomares Ordoñez. Ese día, la Revolución perdía a un militante abnegado y entusiasta, a un valiente cachorro y a un ejemplar dirigente de la Juventud Sandinista 19 de Julio. Y doña Amparo, ese día, perdió a su hijo. Han pasado 34 años.

En mayo, mes de las madres, el Equipo de Barricada quiere rescatar la historia de una madre y de su hijo: un héroe de diecinueve años que eligió la montaña como su trinchera de lucha.

#MayoAmorDeMadre nos lleva a descubrir, una vez más, que la historia de nuestra organización, el FSLN, está hecha de hombres y mujeres sencillos e inmensos. Seres humanos con grandes sueños, que sin pedir nada a cambio, lo dieron todo, porque querían, como Gerardo y sus compañeros, ver hospitales y escuelas y una Nicaragua sin pobreza.

Cuando llegamos al lugar de la entrevista, doña Amparo Barreto nos está esperando. Lleva consigo dos retratos de su hijo. El cielo es nublado y el sol aparece y desaparece entre las hojas de los árboles. Doña Amparo está sentada en una banca, en media sombra.

Aún no hemos empezado la entrevista, pero iniciamos a conversar y en pocos segundos sus palabras nos llevan atrás en el tiempo. Sus ojos brillan, su voz es firme y nos sonríe. El suyo es un rostro luminoso. Desde el principio, en sus palabras y en los gestos de sus manos, percibimos el dolor por la pérdida de su hijo, pero también una fortaleza extraordinaria y una profunda ternura.

Cuando empezamos a grabar, algunos compañeros llevan a doña Amparo una botellita de agua helada, porque está empezando a hacer calor. Ella bebe un poquito, pero en seguida nos da de tomar a mí y al camarógrafo. En pocos segundos, su generosidad y sencillez nos conquista. Todo está listo para empezar.

C: Doña Amparo, hay generaciones de militantes que no conocieron a su hijo, ¿quisiera contarnos quién fue Gerardo Barreto?

Doña Amparo: “Con mucho gusto. Gerardo fue un muchacho líder de nacimiento, siempre en el colegio él era líder […] Le gustaba el béisbol, jugaba béisbol, de pequeño aprendió karate y así pues, él se vino desarrollando y al pasar del tiempo, le gustaba el ajedrez, muchas cosas y cuando entró al Maestro Gabriel, el instituto era muy combativo, ahí él se integra a la Juventud Sandinista. Ahí fue creciendo en el instituto Gabriel, hasta que ya más hombrecito, llegara a ser el secretario de la JS”.

Gerardo Barreto

Un alfabetizador de 14 años

“Después viene la alfabetización […] y todos creían que, por ser un niño de 14 años, se iba a regresar porque las condiciones en la montaña con los campesinos eran duras, pero, ¡él no se regresó! Si vino porque por el agua que había, no estaba acostumbrado y se enfermó del estomago y le dieron una nota donde decía que no podía regresar porque se había enfermado de tifoidea por el agua, entonces él le regresó la nota al médico y le dijo: “Póngame ahí de que sí puedo regresar porque estoy perfectamente bien”. Después […] él seguía trabajando en la Juventud [Sandinista] tanto en la colonia 14 de Septiembre, en los barrios orientales por medio del Instituto Maestro Gabriel”.

Sobreviviente de la masacre de San José de las Mulas

“Después cuando no había servicio militar, se armó el batallón 30-62 y el perteneció a él, no era obligatorio, […] sino que era de voluntario. En ese batallón desgraciadamente tuvimos la mala suerte que fueron emboscados, eran chavalos […] de 16 a 20 años y fueron emboscados, bien planificado en San José de las Mulas. La contrarrevolución que había gente, eran guardias financiados por el […] imperialismo yanqui y ahí cayeron 23 chavalos. Gerardo en ese momento aunque estaba en el sector de San José de las Mulas pero habían compañías que estaban regadas por diferentes lados. Él llegó a sacar a los muchachos de ahí ya muertos desagraciadamente; después él sigue trabajando con la Revolución”.

Para él, primero era la Revolución

“Para él primero estaba la Revolución. Aún primero que yo que era la mamá porque él lo dijo, recuerdo que yo estoy enferma y él tiene que salir y yo le digo “Gerardo, no me podés dejar”.

No era porque no estuviera de acuerdo con sus ideales, pero yo me sentía mal y entonces me dice: “No puedo mamá, tengo que dejarla” y me acuerdo que me dio unas pastillas y me dijo “Cuidado y no amanece, tome ese medicamento”.

¡Pero no me dejés!”…“Más me necesita mi Madre Revolución” y hasta que Gerardo muere entiendo la pérdida que hubo, no sólo al decir pérdida, no sólo con Gerardo si no cualquiera que caía de los chavalos pues, era una gran pérdida para la Revolución, pero en ese momento hasta que Gerardo muere, comprendo yo de que sí había sido una gran pérdida y que la Revolución perdía con la muerte de Gerardo”.

Gerardo Barreto

Eligió su trinchera de lucha

“Más antes que él entra, el participa en los Cachorros que es cuando ya estaba el Servicio Militar Patriótico y él tenía todo para no ir, porque hay ciertas dificultades porque no van: era pie plano que no van los pie plano al servicio militar, tenía miopía que tampoco iban, la miopía estaba medicándose y ya estaba un poco mejor y lo más grave es que tenía tres vértebras de la columna desviadas pero él dijo: “Paso el chequeo médico, me descartan, yo me monto al camión y me voy con los chavalos a defender la revolución”.

Ya la dictadura no existía, él participa en la defensa de la Revolución y pero no, no hubo chequeo ni nada, ya sabían lo que él tenía y sabían que nada lo detenía y eran unos dolores inmensos, me tenía la confianza suficiente para decirme lo que le pasaba porque decía que yo tenía mucha fortaleza pero es que yo me cubría de fortaleza para que se desahogara y si tenía algo por dentro que me lo contara y decía que los dolores de la columna eran importados del purgatorio y que había llegado al extremo de llorar pero yo no puedo decir… se integró al BLI Germán Pomares Ordoñez que ese operaba en el norte, Jinotega, Matagalpa, en las montañas de Jinotega, Abisinia, todo eso. Entonces y me dijo él que “El sudor le camuflaba las lágrimas, no se daban cuenta que lloraba, porque si ellos se dan cuenta (mi jefe) me regresan […]”.

“Moisés López es de aquí, de la Colonia 14 de Septiembre: era el jefe de la Juventud del sector del norte, él no sabía lo de Gerardo. Cuando él se enteró, supo que Gerardo había venido a Managua a traer algo, cosas de la Juventud Sandinista, porque él armó la Juventud Sandinista en el BLI y entonces llegó a mi casa Moisés y le dijo “Tenés que regresarte a Managua, tenés que venirte, por la columna te van a matar, te agarra un dolor…” porque a él le daban unos dolores […] hasta que buscaba dónde sentarse, entonces él le djo: “¿Vos sabes el último combate que tuve?” –Sí, lo sé pero con eso no podés – “¿Vos crees que siguiéndome un guardia a mí, aunque me duela la columna yo me voy a quedar o siguiendo a un guardia yo? No”, entonces le dice: – Mirá, te voy a dejar en Matagalpa – “Y ahí ¿qué voy hacer?” –Pues ahí hay trabajo para la juventud – “Sii me vas a dejar en Matagalpa, mandame para Managua de una vez, pero yo no sé cómo, ni cuándo pero voy a integrarme, porque aunque se defiende a la Revolución en cualquier parte, donde más se defiende es en la montaña y de esa forma Gerardo quedó”.

Gerardo Barreto

Hablar con el ejemplo

“Recuerdo que un día vino con el jefe del BLI Germán Pomares y me dijo él: “Le estoy protegiendo a su hijo, lo tengo en la retaguardia. Dondequiera está el peligro de muerte, pero hay un poco más de defensa en la retaguardia y dado a la calidad de cuadro que es él, lo tengo en la retaguardia. Pero como es él, se me ha ido dos veces a combatir sin permiso y lo castigué dos veces” y en un descuido del jefe le digo “¿Gerardo y por qué te fuiste a combatir sin permiso?” Ah.. cuando él (jefe) me está diciendo, por debajo así con la mano, me hace seña que no son dos veces las que se ha ido, que son 5 y le digo ”¡Gerardo no seas así… te van a matar!” Entonces me dijo que como era responsable de la Juventud y él era el que instaba a los muchachos de la Juventud al combate, a todo, entonces me dijo una verdad: “Mamá y ¿cómo me voy a ir a decirle a los chavalos que vayan a combatir y yo me voy a quedar?” y era real, yo lo admitía y yo no sé cómo ni porqué, pero cuando Moisés le dice “Te quedas, pero si por la columna vos no podés, te mando para Managua” entonces, cuando él le dice que sí se queda en el BLI, se alegró y yo me alegro junto con él.

¡Qué absurdo eso que me alegraba! Porque también… pero él sabía que [teníamos] los mismo ideales pero era la vida de él la que estaba en juego, pero yo lo miraba y miraba la necesidad de que él permaneciera ahí, en la montaña”.

La emboscada

“Desgraciadamente lo perdimos, fue una emboscada que cubría dos kilómetros y él iba adelante en un jeep (no me acuerdo ahorita cómo le decían) pero él iba en el camión con todos los muchachos. Pero a él le dicen los cuatro de la plana mayor, que se baje, que se vaya con ellos y él se baja, yo estoy segura que fue porque el IFA no reunía las condiciones completamente para que siguiera él ahí, porque los asientos eran angostos y el espaldar estaba muy paradito, así… y él su padecer era la columna. Él me decía que eso lo molestaba y desgraciadamente en esa emboscada, en el Was  iban cuatro y los cuatro murieron. Quedaron calcinados tres… mi esposo tuvo la oportunidad de platicar con el papá de uno de ellos y alguien dijo, alguien mencionó él tenía el nombre de su papa, de mi esposo, alguien dijo Gerardo Barreto y entonces dice “¿Quién es Gerardo Barreto?” Murió, fue uno de los valientes del BLI, estaba de casualidad ahí un compañero de él,  entonces dice… ahí salió un señor y dice que su hijo murió  ahí y había quedado carbonizado como un niño de 5 años.

Gerardo fue el único porque tuvo me dijo a mí el responsable del Bli, que fue el único que tuvo la facilidad, según él habia sido un acto heroico haber saltado del Was, por eso quedó intacto pero yo no creo que haya sido un acto heroico, sino que tuvo la oportunidad de poder salir antes de… Porque el Was fue quemado, lo quemaron, le tiraron RPG- 7 como que estaban con una compañía y el todavía tuvo la oportunidad de quemar [documentos], porque encontraron partes quemadas de los nombres de los muchachos de la Juventud, poraue si lo agarraba a uno de ellos sabiendo que era de la Juventud y ellos [la contra] se enzañaban con los de la Juventud porque sabían que eran los Cachorros, eran los que componían el servicio militar”.

 

Miro a Gerardo y miro a los héroes en los progresos del país
“Entonces Gerardo cayó un 8 de mayo de 1985 en Abisinia, Jinotega y es una etapa difícil, dolorosa pero hay algo que minimiza el dolor que es el ver los progresos que ha habido en el país, por los que ellos luchaban […], no solo Gerardo, que todos ellos estaban ahí luchando porque si tocaba el servicio militar a las generaciones venideras no fuera en tiempos de guerra como ellos, si no que en tiempos de paz.

Es lo bonito que se está viendo que está la Juventud del Frente Sandinista que están en paz, andan alegres como eran ellos. Hay gente que dice «Estos no saben lo que es realmente…» o sea que quieren minimizar, que eran más valiosos lo de los ochenta pero no, lo que pasa es que las condiciones son diferentes, no hay guerra. Y ahora pues miró a Gerardo y miro a los héroes en los progresos que hay.

Todos los países tienen pobreza, hasta los países de primer mundo pero nosotros era pobreza extrema, más allá de la pobreza y eso nuestro gobierno lo venía venciendo, ya no había extrema pobreza […] Las oportunidades, nuevos hospitales, carreteras donde se saca la producción, Universidades, hay más facilidad. Como decía Gerardo: «Andamos en esto para que haya más  universidades, más escuelas», hasta en los ancianos pensaba de que tuvieran el anciano que estaba inválido, un lugar especial. Y los progresos que hemos visto son palpables internacionalmente reconocidos y bueno, nos hemos superado, las mujeres ocupamos mejores espacios, mejores salarios, mejores oportunidades […].

Yo tengo 83 años y he visto varios gobiernos, soy sandinista pero no hablo únicamente como sandinista si no que hablo como una mujer del pueblo de que en 83 años de vida, ninguno de los gobiernos que han pasado ha hecho, lo que ha hecho este gobierno, ha embellecido este país, no solamente se ha dedicado a lo personal, entregan casas, títulos de propiedad, terrenos, miles de títulos para el que no tiene, […] A pesar de la asonada que tuvimos, que nos hizo retroceder un montón, a pesar de eso, se ha seguido el progreso, se siguen abriendo caminos, carreteras como es el que une el Atlántico, el Caribe con nosotros, es un sueño, un sueño hecho realidad […]

Yo no tengo nada más que me hayan dado, como digo, soy una mujer del pueblo por eso hablo, yo tengo mi casa pero la compramos, yo no tengo algo que diga que mis hijos o yo estamos chupando un hueso, todos trabajamos

[…]
Yo pienso pues que si puede haber reconciliación y muy pronto ¿por qué? Porque pienso yo que no darnos un abrazo con esta gente porque sería mucho pedir, pero sí que extendamos la mano en reconciliación para luchar juntos porque siga e, progreso a como no se ha detenido y juntos haremos mejor las cosas y seríamos más productivos, entonces nos demos la mano y continuemos juntos siempre bajo la ternura, protección de Jehová nuestro Dios que en todo momento nos ha ayudado en los momentos duros, amargos, son pruebas y hemos siempre estado de la mano de Jehová y tenemos la fe, la confianza y seguridad que no nos va a soltar nunca porque sabe que los principios nuestros son por el más desposeído, por ver esta Nicaragua que es tan linda, ya bonita,  es un paraíso Nicaragua y va a ser como el eslogan, Nicaragua siempre linda, siempre alegre con sus hijos que son… nosotras somos muy hospitalarios, la prueba está en que estamos bien, vienen los cruceros a los puertos, vienen los turistas, entonces no es lo que están tirando al exterior de que aquí no hay paz, tranquilidad, que la muerte está en cada esquina, el que viene se queda maravillado, entonces esperamos y le rogamos a Dios que siempre nos tenga de la mano”.

Gerardo y su amor a la lectura

Nacido el 20 de julio de 1965, Gerardo fue el primero de los cuatro hijos de Doña Amparo.

Doña Amparo: “Era el primero, fue mi primer alegría de ser madre, mi primer dolor dolor de parto, mi primer tristeza enorme porque aunque había perdido a mi madre siempre duele, es hoy y soy una anciana, estoy enferma y las tizanas que me daba mi mamá me hacen falta, [pero] no hay nunca como el amor de madre más grande hacia el hijo, entonces fue mi gran tristeza haberlo perdido y a la vez, los casi 20 años de vida  que Dios me dio al lado de él”.

C: ¿Hay una frase que él decía, algún recuerdo especial que usted cree que los lectores de Barricada deberían conocer?, ¿algo muy propio de él, algo representativo de él? 

Doña Amparo: “Bueno, él decía que había que leer mucho porque por muy insignificante que fuera la lectura, había cultura, se adquiría cultura. Él leía… cuando tenia 8 años, había leído Cien años de soledad, El Padrino, ¡A los 8 años ya había leído como 5 libros! Así gordos y cuentan los que estuvieron con él… porque también estuvieron con él en la montaña gente del Instituto y decían, […] cuando les tocaba bajar al pueblo pero a veces se quedaba leyendo y les decía: “Vámonos Gerardo” y él prefería quedarse.

Decía que venían tiempos duros, a mí se ha quedado ¡Vienen tiempos duros! Eso lo decía una y otra vez, púchica y se han venido, después desde el Triunfo de la Revolución, se han venido tiempos duros, como los que hemos vivido que la economía la echaron a perder, cuanta gente desempleada que mantenía sus hogares y digo yo: estamos en los tiempos duros que decía Gerardo,  eso me lo repetía a mi, a sus amigos que había que estar preparados para vivir los tiempos duros y le decía que más que el tiempo duro que la guerra pero decía, vienen tiempos más duros, sí”.

La escuela Gerardo Barreto

C.: En los 90 funcionaba una escuela con el nombre de su hijo que le daba la oportunidad a los niños de hacer muchas actividades bonitas ¿qué recuerda de esa etapa?, ¿Puede hablarnos un poco de la experiencia de la escuela Gerardo Barreto?

Doña Amparo: “La escuela Gerardo Barreto la fundó Natalia Zaro que vive en España y […] era muy bonito, no daban un peso los padres de los niños y adolescentes: había danza, música, hasta periodismo infantil, era muy variado, artesanía, trabajos manuales, es una lástima que eso se acabó. […] Esa escuelita, le decían escuelita pero era escuela, era muy productiva a la vez me encontré a un muchacho que había iniciado ahí, él es músico y agradece mucho a sus profesores”.

C: Nosotros como Barricada nos dimos cuenta del aniversario porque vimos, un compañero mandó un video  que se realizó aquí hace algunas noches. ¿Le hicieron un homenaje?

El aniversario

Doña Amparo: “Sí, la cosa es esta. Gerardo tiene 34 años de muerto, y yo le conmemoré 30 años, hasta donde yo pueda lo voy a conmemorar y pude hasta los 30, realmente eso lo hacía yo[…] Era yo que iba recogiendo cada vez que iba a traer mi jubilación yo apartaba, abrí una cuenta en el banco para ese aniversario, o sea por eso no tenía problema. El problema era emocional porque desde dos meses antes yo ando terrible y me molestaba, sufría mucho, ya llegaba la gente y ahí se me olvidaba todo pero emocionalmente sufría y 4 años no se lo hice. Pero aquí se lo hizo la Juventud Sandinista el primer año, el segundo año en la Iglesia donde donde está Toñito Castro, el sacerdote. Un compañero lo hizo muy bonito con video, desayuno […] Ahora el miércoles 9,  los muchachos que estuvieron en el 30-62 junto con Gerardo en el batallón los que se lo hicieron, yo no se lo hago […] Y lo hicieron lo mejor que pudieron y yo no invité  a la cantidad de gente pero ahorita que venía para acá pasé dejando una bolsita y para qué, llegó bastante gente […]

Yo di de todo en el aniversario, de último quedé dando cuadernos, nunca di estampitas porque a veces las botan pero yo miré que los cuadernos tenían aceptación.
Me acuerdo que estaba una pareja que ni la conocía y les doy cuaderno y le dice: «los dos cuadernos que íbamos a comprarle a la niña», entonces de las cartas de Gerardo yo les ponía un recuerdo y […] sacaban así una página […]”.

Después de ocho años de la caída de Gerardo, su mamá compuso una canción para él, que nos cantó durante la entrevista. Fue imposible para nosotros detener las lágrimas.

Canción

Me persigue tu imagen dulce ensoñación

eres en mi existencia mi motivación.

Iré al repliegue como ibas tú, iré animando como lo hacías tú.

Asaltastes el cielo, yo también lo asaltaré, ¡maravilloso día cuando te miraré!

Te beso con ternura en la imaginación, te llevo muy dentro de mi corazón,

no me siento sola cuando pienso en ti, siempre me acompañas, aunque te perdí.

El viento me acaricia cuando voy caminando, murmurando tu nombre, Gerardo, Gerardo, Gerardo, Gerardo…

C:¿Cuál es el mensaje que daría a usted a las otras Madres de Héroes y Mártires?

Doña Amparo: […] “No es que no quieran hablar, es que se les dificulta por la emoción, los recuerdos. Pero yo les diría de que hay que recordar las épocas buenas que vivimos con nuestros hijos […] y que lo tomen como decía Gerardo que es parte de hacer Revolución participar, es parte de la Revolución, de hacerla y que nuestros hijos eran y son los que tenemos aún un reflejo de lo que somos nosotros, nosotros nos proyectamos en nuestros hijos y es por eso que ellos llegaron hasta las últimas  consecuencias como fue entregar la vida”.

Gerardo Barreto

Una página del diario de Gerardo

El 5 de diciembre de 1985, en la versión impresa de Barricada, se publicó una nota titulada Crónica de guerra por un combatiente. Nuestro diario publicó algunas páginas del diario de Gerardo Barreto. Su mamá conservó este recorte de periódico y ahora presentamos a nuestros lectores, un breve extracto:

Oigo un disparo raro, seco, y después de cada disparo un manipulador. Me fijo y es un campesino descalzo, casi en harapos, que dispara un Springfield. Por mi derecha se aparecen un montón de flacos barbones con boinas y armas heterogéneas; dicen que subieron desde el frente sur. Un compa que se tapa la cara con una máscara tipo güegüense, al grito de Viva Monimbó, neutraliza la ametralladora enemiga con una bomba de contacto.

“No puedo seguir viendo mucho, porque un corito de silbidos me pasa por encima de la cabeza. Ahora se oye la voz del jefe. Nunca he oído esa voz, la busco y … ¡Pero sí es el mismo Danto! Con su sombrerito, y barbudo”.

Gerardo Barreto Sequeira

San Gabriel, Jinotega

BLI, Germán Pomares

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