Legado de Rigoberto López Pérez, vigente en la memoria de los nicaragüenses #Nicaragua40Revolucion #ElTayacanVencedor #NiUnPasoAtras #NicaraguaLinda #NicaraguaTrabajoyPaz #NicaraguaQuierePaz #NicaraguaSandinoSiempre #FeFamiliayComunidad

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Hoy se conmemora el natalicio del Poeta y héroe Nacional Rigoberto López Pérez, quien liberó a Nicaragua de la dictadura Somocista.

Nació el trece de mayo de 1929 en León, Nicaragua, heredero de las ideas impulsadas por el General de hombres y mujeres libres, Augusto Calderón Sandino y ver que en ese momento su país estaba sumergido en una dictadura perversa y asesina decidió cambiar los versos por una arma y ser parte de los muchos héroes que liberaron a Nicaragua de la opresión y convertirla en una “Patria Libre y sin mancha”.

El 21 de septiembre de 1956 el poeta leonés ajustició al dictador Anastasio Somoza García, una acción que si bien acabó con sus 27 años de vida, significó la continuación de las ideas libertadoras de Sandino.

Rigoberto sufría desde lo más profundo de su alma la caótica situación del país bajo la mano asesina del dictador Somoza García, esa fue su razón para ajusticiar al tirano y acabar con el sufrimiento de cada ciudadano que vivió en carne propia la lucha por la libertad. Aunque fue muerto, su sacrificio significó el principio del fin de los días tiránicos en Nicaragua.

En ese momento Nicaragua vivía en tiempos de nieblas oscuras. La pobreza reinante era imposible de medir. Somoza, uno de los que permitió el asesinato de Sandino y al frente de los destinos del país por más de 20 años, gobierna con puño de hierro, mientras sus bolsillos se inflan gracias al despojo de todas las riquezas de Nicaragua.

La plena conciencia revolucionaria no está presente, pues la mayoría de los connacionales tienen que descifrar a diario el milagro de la vida. Nicaragua es por ese entonces el país de América Latina con más personas asesinadas por las constantes ocupaciones estadounidenses y también por el gobierno, Lacayo incondicional del imperio, se aferra al poder mediante los métodos más crueles.

Rigoberto tiene planeado ejecutar al tirano en septiembre, siendo el 21 como la fecha perfecta, pues el tirano asistirá a una fiesta en la Casa del Obrero. Rigoberto logra que le inviten por medio de un conocido.

Antes, de todo esto se reúne con su madre, entrega cartas a amigos y deja una a su progenitora considerada su testamento. Se dirige a la fiesta. Va vestido con una camisa blanca y un pantalón azul, los colores de la patria. Le acompaña un revólver Smith and Wesson calibre 38.

Ya en la fiesta, logra acercarse a Anastasio Somoza García. Recién culminaba el dictador de bailar Caballo Negro, de Dámaso Pérez Prado. Rigoberto desenfunda su revólver y dispara cinco veces. Cuatro balas hieren en el pecho al tirano. Una lluvia de 54 disparos responde a su acto de valentía y terminan con su vida en el acto.

Somoza García muere ocho días después en Panamá, a pesar de los esfuerzos de ser salvado. Ya por esos días el ejemplo de Rigoberto era una llamarada libertaria.

Amor a su Patria, un ejemplo de justicia  y decisión

El Comandante de la Revolución Carlos Fonseca Amador, en un análisis de la Carta-Testamento entregada a la madre del poeta a raíz de su sacrificio por el bien de Nicaragua, consideró que “decimos que Rigoberto es un digno descendiente de Sandino y de inmediato se pensará que estamos recurriendo a gastadas figuras expresivas. En realidad, lo que hacemos es repetir las mismas palabras con que la inventiva popular nicaragüense identificó en el primer momento al todavía desconocido ajusticiador del tirano. Fue el hijo de Sandino, es el susurro popular con que se lo identifica”.

Ese susurro se materializaría cinco años después en el surgimiento del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Acuerpado por las ideas de Sandino y Rigoberto, el FSLN enarboló desde entonces la bandera rojinegra que el 19 de julio de 1979 trajo la luz de la libertad a esta tierra de lagos y volcanes.

El 21 de septiembre de 1981, 25 años después de la muerte de Rigoberto, la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional de la República de Nicaragua le otorgó mediante el Decreto No. 536 el título de Héroe Nacional.

Solo 27 años vivió este poeta. A tan corta edad, comprendió que debía hacer algo por la libertad de toda Nicaragua. Su sacrificio fue un hecho sin parangón en la historia nacional, que movió conciencias y despertó corazones.

Así lo dejó bien claro en su carta-testamento:

Lo mío no ha sido un sacrificio, sino un deber que espero haber cumplido”.

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