El líder

DETALLES DEL MOMENTO

Por: Moisés Absalón Pastora.

Derrotado el terrorismo criollo porque la loca aventura de asaltar el poder por la vía de un golpe de estado se estrelló contra la voluntad de un pueblo, que reafirmó su voluntad por ser auténticamente libre y sepultado palada a palada por la inmensa mayoría de los nicaragüenses que estamos del lado correcto de la historia y que el 7 de noviembre sellaremos definitivamente la tumba donde quedará sepultado el odio, no ha quedado otro camino a los fracasados que redoblar sus esfuerzos en esos espacios mediáticos de desinformación para sembrar aquella confusión, que según ellos, va a estimular una abstención masiva que únicamente persigue deslegitimar las elecciones lo que ha venido a reemplazar al líder que nunca tuvieron y a la propuesta que jamás hicieron, es decir ante la falta de una cabeza que los guie, de una organización que los sostenga y de un planteamiento de nación, lo que para ellos vale es únicamente la mentira.
Todo el mundo sabe lo que aquí va a pasar el 7 de noviembre. Todo el mundo conoce las razones del porqué las elecciones aquí serán una barrida y no por lo que digan las encuestas sino porque son las obras y no las razones las que realmente hablan como argumento de una verdad transformadora que es innegable hasta en el más apartado punto del territorio nacional y eso se debe a lo que sobra en el Frente Sandinista como cabeza de la Alianza Unida Nicaragua Triunfa y que por supuesto no pinta en ninguna parte de esos archipiélagos oposicionistas y eso traducido en cristiano se llama liderazgo.

Un líder se construye a través del tiempo, es el resultado de un largo proceso, es una idea, es una propuesta de envergadura, es la perseverancia tejida por una visión lanzada al horizonte y concebida con los colores de la esperanza para conducir a otros que pueden ser grupos, segmentos o multitudes que se dejan llevar por aquel que les genera confianza porque escucha, comprende y resuelve en beneficio de las mayorías que traspoladas a la condición de pueblo son la fuente primaria que construye naciones.

Yo puedo entender que todo individuo desee convertirse en un líder, pero además no en cualquier líder, sino un líder de éxito. Creo que no existe una sola persona que no anhele tener éxito en lo que hace, porque él éxito de la mano de un verdadero líder, equivale a metas conquistadas a través de los grandes esfuerzos, equivale a obstáculos vencidos y sobrepasados por la voluntad de los que habiendo caído siempre se levantan para cosechar triunfos y glorias que generan orgullo y empatía.

Habiendo dicho lo anterior, que por supuesto es un criterio muy personal que tengo sobre quien debe ser un “líder” o de lo que debe ser un “liderazgo” lo que me pregunto es y en qué parte de todo esto alcanzan los fracasados oposicionistas de este país porque en realidad estas miserias humanas son solo partículas cancerígenas que descomponen y pudren todo lo que tocan y que solo existieron hasta que la lavandería tuvo recursos para funcionar porque como siempre digo los actos terroristas de 2018 fueron ejecutados por amor al dólar y por quienes no han dejado de tener una vocación totalmente mercenaria.

Una cosa es que aspires a tener éxito, a que te reconozcan como persona de bien y te acepten en la sociedad como un factor determinante de incidencia y otra que seas líder, eso solo gravita entre el querer y el poder, pero hasta ahí no más.

Esta debacle oposicionista en Nicaragua, que con cada amanecer ve su cadáver en lo profundo del hoyo, de lo único que tiene certeza, y lo comentan en la intimidad de sus pleitos internos, es de sus grandes heridas producidas por el rechazo que entre los mismos tienen y que entre todos generan, y es el amargo sentimiento de no aceptación de una población que los señala con reclamos diarios a la incompetencia que les caracteriza.

Un líder que se ponga al frente y con los pantalones bien puestos de cualquier propuesta que pretenda transformar los cimientos de un país para el beneficio de los demás debe tener valores y principios profundamente arraigados y nobles para que a la par brille la integridad, la humildad, la bondad y la honestidad para iluminar su propia conducción si aspira a dirigir a los demás y cuando yo busco en las miserias humanas que nos han querido estafar con el cuento de que son nuestros “salvadores y libertadores”, lo único que veo es a una porción de malvados que no tienen escrúpulos, que no les importa hacerse percibir como lo corruptos que son porque son individuos atorrantes que se les ocurrió que ladrar es lo mismo que hablar.

Un líder debe ser aquel capaz de transmitir confianza a los demás. Es el que debe hacer saber su origen para explicar su propia naturaleza, hacia donde quiere ir para que el puerto de arribo sea seguro para quienes le acompañen en el viaje y debe también dejar claro lo que se hará una vez que se llegue al objetivo, pero estos que en el oposicionismo se auto certifican como líderes no están seguros ni de sus nombres y quieren vendernos que son mejores que los demás, pero cada uno de ellos arrastrando colas de dinosaurios como oportunistas y asaltantes del erario nacional lo que para el nicaragüense de bien es un sobrado motivo de desconfianza y de ahí su rechazo a quienes no han hecho otra cosa más que lanzarse contra la paz y estabilidad del país.

Un verdadero liderazgo hace que quienes le rodean resulten ser los importantes, los auténticos valores de la causa a través del reconocimiento de los méritos de los demás y es aquel que escucha, el que toma como base fundamental la opinión de los que le siguen para poder hablar en representación de un grupo, de la sociedad o de un país y no como lo hace esta estafa que se auto define como “demócrata” y no sabe ni cómo entenderse entre los cuatro gatos que se disfrazan de invencibles guerreros de la libertad.

Un líder tiene que lograr que todos y cada uno estén fuertemente comprometidos con el mismo objetivo, pero cuando yo veo a esos rostros que en el oposicionismo asumen hasta poses mesiánicas cuando están frente a las cámaras, lo que observo es que no hay camino, no hay objetivo, no hay razón, no hay vehículo fiable o creíble, no hay propuesta, no hay discurso, no hay un solo santo que se ponga al frente de la procesión, por muy pírrica que pueda ser, porque simplemente no tienen más meta que la de halar cada quien por su lado, hacia el lado del interés personal, porque todos quieren ser en sus respectivos reductos caciques, porque es la forma más conveniente que tienen para que el Tío Sam les llene la bolsa de plata y creen que ese dinero por proceder del imperio los hace opositores cuando en realidad los hace mercenarios, una razón más que los convierte en anti líderes.

Un líder tiene que ser una persona muy cercana a los demás, debe considerarse uno más del resto y jamás creer que está por encima del grupo sino a al lado de cada miembro del grupo. Es quien privilegia la comunicación con los demás integrantes, a fin de ser una persona accesible y amiga y cuando yo veo a los altos tiliches del oposicionismo ladrando con el imperio de los Rottweiler ante las cámaras de televisión diciendo que ya ordenó, que ya dispuso, que ya determinó que hacer aunque todos sepamos que es un pobre diablo que hasta el perro de la casa le orina los caites, uno se da cuenta de lo “dios” que cucarachas como estas se llegaron a creer y lo peor de cómo tratan a quienes en su entorno creen que son sus esclavos y cómo confunden el triste papel del capataz con el de un auténtico líder.

Un verdadero líder surge por el efecto de una causa que un día decidió hacer propia y qué en el camino, como resultado de la nobleza de la causa que defiende, fue sumando poco a poco más gente en su apoyo, pero eso no es lo que realmente lo hace líder, sino algo mucho más importante que haber identificado la causa o haber logrado adeptos para la causa y eso es la unión de todos los que comparten la idea lo que es imposible de hacer potable cuando no existe unidad a su alrededor. La palabra unidad es un valor que no estará jamás al alcance del oposicionismo en Nicaragua. Todos y cada uno de estos son archipiélagos esféricos que del lado que se vea representan la contradicción, la intolerancia, la mentira y la antítesis de todo lo que construya puentes de entendimiento porque en esencia ellos son muros, paredes, restas y divisiones.

Un líder debe dar ejemplos y ser el primero en exigirse a sí mismo lo que espera de los demás, pero estos malos nicaragüenses que nos han hecho tanto daño qué nos pueden inspirar. Hasta donde yo sé viniendo de dónde vienen en su gran mayoría son vampiros que aspiran a seguir chupando la sangre del erario público tal y como lo hicieron en tiempos de Violeta Barrios, Arnoldo Alemán o el tristemente célebre de Enrique Bolaños y que entusiasmados por el enemigo de Nicaragua, el imperio norteamericano, lanzaron sobre el país una ola terrorista de secuestros, violaciones, torturas, asesinatos, saqueos, robos y cualquier otro delito que no veo por donde puedan representar, para el nicaragüense de bien, un ejemplo a seguir, por el contrario son la causa del mal causado que los conducirá este 7 de noviembre a su propia extinción.

Un líder debe tener la capacidad de tomar decisiones complicadas en los momentos difíciles o claves y es el que se hace responsable de las consecuencias que provoquen sus decisiones y sus actos, pero los cabecillas del oposicionismo quieren hacer lo que les ronque sin asumir lo que derive de sus locuras. Son esos que invocaban la libertad de movilización, pero por sus pistolas y cuando la policía, como manda la ley reclamaba la firma de una acta de compromiso por los daños materiales o de vidas que podían causar, a fin de reclamar más tarde a quien corresponda, entonces se hacían los ofendidos o las víctimas diciendo que no los dejaban marchar lo que es parte de esa conducta de no asumir compromisos.

Un líder debe saber motivar e inspirar a los demás para obtener el máximo rendimiento posible de todos y cada uno de quienes le acompañan. Debe saber cómo alentar al grupo e infundirles coraje, pero estos oposicionistas nuestros son en realidad la especie más cobarde que la historia de Nicaragua haya conocido a través de sus páginas. Qué valentía pueden ser capaces de transmitir si cuando escuchan un chachiflin lo primero que hacen es irse a meter debajo de la cama y los oligarcas además lo primero que hacen es mandar a sus crías fuera de Nicaragua para no arriesgar a los hijos de papi, mientras mandaban a otros al frente, como carne de cañón, mientras ellos estaban frescos, en una lujosa oficina con aire acondicionado y con sus buenas dosis de escoses entre pecho y espalda creyéndose el cuento de que también eran comandantes, conducta de la que no escaparon ciertos sotanudos de la conferencia episcopal.

Una de las primeras cosas que debemos tener en cuenta para llegar a ser personas exitosas es el “APRENDER DE NUESTROS FRACASOS” y me detengo aquí para ser categórico porque los estafadores en el oposicionismo están llenos de fracasos, sus reveses son incontables, no importa cuantas veces se hayan reinventado al final son los mismas fracasados y es hoy y siguen en la misma y no importa en cuantas siglas que van y vienen aparezcan pretendiendo tomar aires nuevos, siempre son los mismos rostros viejos y cansados con los mismos cuentos de camino de Pancho Madrigal.

Estos son una industria de fracasos. Son ratas pariendo fracasos todos los días y es cuando se niega el liderazgo que se inventan porque son un tubo roto de aguas negras donde la pestilencia no deja de salir y no hacen nada por repararlo porque entonces dicen que si lo hacen van a dejar de hablar de ellos porque alguien por ahí los convenció que la propaganda mala también vale cuando no hay, de uno o de un grupo, cosas bueno que decir.

El Nicaragua existe un solo líder y se llama Daniel Ortega Saavedra y quien dice que lo es son más de 50 años de lucha que entre bajos y altos, entre cárcel y sacrificio, entre guerras y procesos de paz, es un revolucionario que mantiene en alto a Nicaragua y al pueblo que lo apoya compactado a su alrededor no por un decreto sino porque hizo de la sabiduría y la tolerancia su mejor arma para luchar contra quienes desde afuera y desde adentro nos quieren ver colocados como una estrella más en la bandera de los Estados Unidos.

Daniel Ortega es un líder no del FSLN solamente o de la Alianza Unida Nicaragua Triunfa, sino que es una el líder de la nación porque está apoyado mayoritariamente por este pueblo y porque además sigue conquistando adeptos, incluso aquellos que no tienen su misma ideología, pero que ven los resultados en paz y en libertad de un proceso que tiene al país, a pesar de los pesares, en el lugar que está, muy por encima de cualquier parámetro histórico desde nuestra ya bicentenaria independencia.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.

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