EL VIRUS DE LA MENTIRA

EL VIRUS DE LA MENTIRA

DETALLES DEL MOMENTO

Por: Moisés Absalón Pastora.

La ley contra el ciberdelito ya juzgó y condenó a un par de delincuentes en Chinandega que se daban a la tarea, a nombre de la libertad de expresión, de construir escenarios dantescos sobre una cantidad de temas que filtraban en esas redes sociales donde otros de su misma especie, en calidad de reproductores, viralizaban para aturdir y aterrorizar a los que fueron sorprendidos por la mentira.

Estos tipos de los que hablo pasaran 12 años bien guardaditos por ser sobradamente delincuentes, pero como siempre, no faltaran zorros del mismo piñal, que más bien deben verse en ese espejo para que no pasen por lo mismo, que querrán decir que los condenados son prisioneros “políticos” lo que a la luz de la sociedad que los conoce no convencen porque el glosario de delitos de estos “angelitos” no deja duda porque actuaron con premeditación, alevosía y ventaja.
A la vuelta del tiempo uno se da cuenta, en esos espacios de reflexión profunda que nos mete en cuerpo y alma en lo que la historia nos enseña, que seguramente las guerras que hemos vivido, las distancias que se han interpuesto entre unos y otros y los resultados tan dolorosos de nuestros actos en realidad no fueron provocados por las guerras, los golpes de estado, las dictaduras, las intervenciones foráneas o las invasiones imperiales, sino que cada uno de esos episodios tuvieron por origen la mentira que como mimada del diablo hasta la hicieron suya, en calidad de niña mimada, hasta religiosos que santificaron esas desgracias.

La mentira, amigos, es un anti valor contrario a lo que se ve, se palpa, se piensa o se cree. Es un oposicionismo a todo lo que se considere una verdad siendo su principal ropaje la falsedad y la calumnia. Quien usa la mentira espera que quien le oye tome por cierto lo que dice porque ese es el papel del mentiroso, aunque esté cierto que desde el pinche rol de falaz que asume sea un sujeto o sujeta identificable porque nada es más fácil qué, coger a un mentiroso o a una mentirosa.
Aunque la mentira es una moneda de uso corriente en el infra mundo de la estafa, de tanto repetirla o imponerla, se vuelve insostenible porque la verdad contrastada siempre termina siendo tan grande como el Sol, aunque se le pretenda tapar con un dedo o como decía nuestro querido Rubén Darío alrededor de la calumnia:

Puede una gota de lodo
sobre un diamante caer;
puede también de este modo
su fulgor oscurecer;
pero, aunque el diamante todo
se encuentre de fango lleno,
el valor que lo hace bueno
no perderá ni un instante,
y ha de ser siempre diamante
por más que lo manche el cieno.

De lo anteriormente expresado es fácil determinar que quienes son voceros de la mentira son esclavos de sus propias negaciones, son individuos que no son libres, que no disfrutan la vida porque están permanentemente expuestos a la soledad y al rechazo de quienes no los queremos cerca.
La mentira te destruye, te esclaviza y te reduce porque por más que intente engañar adolece de propiedades transformadoras como sí tiene la verdad que es poderosa y constructiva y de ahí la profundidad de aquella prédica de Jesús de Nazaret cuando dijo a sus discípulos: Si vosotros permanecéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Que importante es aprender a vivir en libertad, pero muchos no lo entienden y se resisten a cambiar por la forma que decidieron desperdiciar su vida y su tiempo y nunca lo quisieron entender porque se acostumbraron a los malos hábitos, a la hipocresía y a las falsedades que por ser tan repetidas se las terminaron creyendo y así mal influenciados se llegaron a creer que el dinero es Dios y que este lo podía comprar todo, incluso hasta el arrebato del poder y así dispusieron con saña cumplir al pie de la letra el mandato, de quien a través de intermediarios que se quedaron con la mejor parte, les paga desde Washington para mentir todos los días desde cualquier parte y medio.
Para vencer la mentira en la que has vivido necesitas enfrentarla con la verdad, necesitas apropiarte de la verdad y apropiarte de ella para llegar a cualquier parte donde quieras estar porque si la mentira es la oscuridad, entonces sin duda alguna vas rumbo a estrellarte o en caída libre hacia el abismo y eso exactamente es lo que está pasando con el inframundo oposicionista de Nicaragua que hoy se encuentra reducido en el Chipote Resort, bajo proceso judicial, algunos ya condenados y sentenciados por delincuentes y terroristas que asesinaron, que torturaron, que violaron y pretendieron destruir al país a base de una monumental mentira porque nunca hubo nada que justificara la barbarie que cometieron y por tal hoy enfrentan la última consecuencia de aquellos actos por los que decían estaban dispuestos a llegar hasta el final y el final para todo aquel que vaya contra la ley es la cárcel. Los que hoy pagan por culpas por sus delitos pudieron evitar las rejas, pero no, para ellos fue más importante la mentira que la amnistía, pues ya habían sido liberados por los crímenes que cometieron y entonces se les ocurrió que por ser ahijados del imperio aquí se les tenía miedo.
Qué error y qué cálculo matemático más disparatado el de los que apostaron a que aquí, conociéndonos como nos conocemos y con la historia que ya hemos vivido, la mentira lograría vencer a la verdad y eso es algo por lo cual deberían terminar de convencerse esos tontos útiles que desde afuera siguen lanzando infundios que en realidad son pan para hoy y hambre para mañana.

El propósito del tema sin embargo no es acentuar la capacidad que tienen para resistir el poder de la verdad, sino el estado de confort que encontraron en la mentira, de manera tal, que por no reconocer su error -tal es el grado de bestialidad que los anuló- que prefirieron irse directo al matadero que representó para ellos la tormenta perfecta que los ahogó el pasado 7 de noviembre que los terminó de licuar existencialmente del mapa político creyendo que después el ladrido del imperio de la tierra y sus satélites cambiarían la decisión de las tres cuartas partes de los que votamos por Daniel Ortega y Rosario Murillo para que ambos, al frente del pueblo, siguieran revolucionando a esta Nicaragua que lo único que quiere es paz.
Estos que habitan en la mentira, que viven de la mentira y respiran por la mentira creen estar en su mejor zona de confort, aunque se
sepan fracasados y no ceden un solo minuto para reflexionar sobre el porqué de sus frecuentes derrotas porque el mentir se convirtió en un negocio maldito que por nacer muerto debe ser enterrado porque sus hedores putrefactos son la traición y aquí se traicionó a la patria cuando esa mentira movió sus patas para ir al imperio a pedir descaradamente agresiones contra una Nicaragua que de haber sabido que clase de hienas tendría por malos hijos, seguramente hubiese preferido abortar y no parir.

La mentira es una pelotita de nieve que de tanto rodar hacia el abismo se convierte en un alud que aplasta a los que comenzaron a generarla. De la mentira solo se salvan los que conocen del alto valor de la verdad y quedan sepultados bajo ella los que por pasarse de vivos no atendieron la magnitud de sus consecuencias y por eso mismo ya están siendo juzgados los que creyéndose inteligentes o dándoselas de vivo conspiraron contra el orden, la seguridad, la estabilidad y la paz.
El oposicionismo aquí desde que comenzó a creer que por la vía de un golpe de estado podía hacerse de un poder, que no logran a través del más idóneo mecanismo como son las elecciones, se propuso inventar, una tras otra, la más burda mentira. Ni siquiera se tomaron inteligentemente el tiempo de maquillarla o disfrazarla -no- se fueron al saco y rajo, sin disimularla, seguros de lanzarse como fieras sobre la cándida inocencia del nicaragüense que de manso y tolerante puede tener mucho, pero de tonto e ignorante, absolutamente nada.

No cabe duda que los lacayos nacionales creyeron la mentira que el imperio les tejió y cómo no se la iban a creer y cómo no la iban a difundir los mercenarios mediáticos si lo que disparaba la Casa Blanca eran toneladas de dólares que hicieron la vida fácil para quienes en su vida jamás habían visto tantos centavos juntos y por eso, cuando las tenazas comenzaron a cerrar las fuentes que alimentaban a la mentira esta brincó rabiosa porque vieron muerto el venado que habilitó recursos que eran marmaja para algunos y gotas de agua en el desierto para un montón.
Por eso hicieron de la Reserva de Indio Maíz la mecha encendida de los eventos que se desencadenaron en abril de 2018, y como no les funcionó, entonces se lanzaron contra las reformas del INSS, y como fueron revertidas, entonces derramaron la primera gota de sangre, la de sandinistas, la de inocentes y a partir de esa gota lo que vino después, a lo largo de tres meses de terror, de tranques, de asesinatos, de torturas, de incendios, de robos, saqueos, odios y por supuesto de un falso amor a Nicaragua, lo único que encontraron fue el camino al cementerio donde yacen como sepulcros blanqueados.

Para estos sin embargo lo estéril de sus mentiras no fue suficiente y en vez de aprovechar la amnistía que los sacó de las cárceles, donde merecidamente estaban bien guardaditos, se dedicaron a seguir en sus andadas, cometiendo los mismos delitos que ya les había perdonado la ley, desoyendo aquello de que no habría repetición lo que insistentemente se advirtió por muchísimos medios y por eso los cabecillas de aquel golpe están siendo condenados.
Nunca se unieron, nunca se interesaron en formar un partido para competir por el poder electoralmente, jamás presentaron una propuesta, el único discurso que pronunciaron fue de odio, jamás plantearon algo coherente, nunca tuvieron electores siempre fueron la misma banda delictiva, fueron dinosaurios y vividores de la política convertida en materia prima de una división cancerígenamente que se convirtió en el anclaje de un oposicionismo que en la letalidad de su último trecho pretendieron conciliar desde una llamada “Comisión de buena voluntad”, conformada por dos ancianos de la quinta edad, que deberían estar disfrutando sus últimos días en sus aposentos, para buscar acercamientos entre individuos que hicieron de la presidentitis, por la que suspiraban, una arena de luchas mortales donde el pueblo desde palco disfruta de la gran tragicomedia de los fracasados.

La mentira ha desnudado como traidores de la patria a mercenarios de la comunicación que disfrazados tras el ropaje de periodistas confundieron la libertad de expresión con hacer terrorismo y que por ser “periodistas”, dicen ellos, son inmunes e intocables.
Varios de esos y esas que se creen inmunes y que solo por ser prófugos de la justicia, por el momento sus delitos son impunes, están reducidos casi a la nada, porque algunos en la gusanera de Miami y otros en Ticolandia, ya languidecen y en sus Facebook Live ya tuvieron que recurrir a la piedad ajena y a la pedidera, para seguir produciendo mentiras, mentiras y más mentiras.

La mentira sin embargo es asunto de otros tiempos. Es un tema que ya no sirve ni a los propios Pinochos que creen que un catarro o una panza se pueden ocultar. La mentira, entiéndase, tiene patas demasiado cortas y la verdad termina por alcanzarla tarde o temprano. Aquí siempre tendremos a nuestro alcance a quienes disfrutan el auto engañó y créanme que mi recomendación es dejarlos donde están difamando, calumniando y empinándose en la falacia y en consecuencia cierro con un mensaje misil para la mentira y para los mentirosos y dirigido a los que estamos de este lado, en la acera de la democracia política y social que representa una revolución en paz, construida desde la inmaculada realidad de la verdad.
Nuestra identidad la encontramos en la honestidad, en esa cualidad humana por la que la persona se determina a elegir y actuar siempre teniendo por paradigma a la verdad y a la auténtica justicia, dando a cada quien lo que le corresponde y merece en función de sus capacidades y necesidades.

Para nosotros la honestidad es ser real por eso somos genuinos, auténticos y objetivos. Damos con amor lo que tenemos y no ofrecemos lo que no existe y somos honestos porque tenemos respeto por nosotros mismos y por los demás, que, como nosotros, «son como son» y no tenemos razón alguna para escondernos ni avergonzarnos de lo que libremente declaramos ser y de ahí que diga a voz en cuello que la verdad es solo una y se dice en el momento.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA

“EL VIRUS DE LA MENTIRA”
Editorial de #DetallesDelMomento del 10 de febrero de 2022.
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Noticias de #DetallesDelMomento
10 de febrero de 2022.
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Reflexión Cristiana de #DetallesDelMomento.
“LA MUERTE VINO DE ABAJO”
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Invitado de #DetallesDelMomento del 10 de febrero de 2022: Doctor Guillermo Gonzalez, Ministro-Director de SINAPRED.
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