Sandino lanza el “Manifiesto a los pueblos de la tierra y en particular al de Nicaragua”.

Sandino lanza el “Manifiesto a los pueblos de la tierra y en particular al de Nicaragua”.

El manifiesto es un documento muy extenso donde el General Sandino recorre la historia de Nicaragua, a partir de la Independencia Nacional, el 15 de septiembre de 1821, llegando al 13 de marzo de 1933.

Las narraciones históricas del Manifiesto se fundamentan con documentos firmados por el mismo General Sandino, quien lo presenta íntegramente. Por lo tanto, se encuentran tres cartas en versión original: las primeras dos dirigidas a Emilio Portes Gil, presidente de México (con fecha respectivamente del 6 de enero de 1929 y del 4 de diciembre de 1929) y una carta del 25 de enero de 1930 dirigida al Dr. Pedro José Zepeda, Representante General del EDSNN en México.

Además, en el Manifiesto, se encuentran el texto completo del Convenio de Paz, firmado el 2 de febrero de 1933 y el Acta de cumplimiento del convenio de paz, del 22 de febrero de 1933.

El General Sandino quería que todos los pueblos del mundo y en particular el de Nicaragua, conocieran la historia más reciente de nuestro país, para comprender cuáles habían sido las razones profundas que lo habían motivado a promover y dirigir la lucha de liberación, en contra de las tropas de ocupación yanquee.

Presentamos un extracto de este documento.,

HERMANOS:

Ante todo quiero hacer constar que durante los siete años de guerra sostenidos por la restauración de la autonomía nacional de Nicaragua, no hemos contraído compromisos políticos con nadie.

HISTORIANDO:

Nicaragua nació a la vida del pueblo libre, soberano e independiente, el 15 de Septiembre de 1821. Esta región del globo terrestre, por sus privilegios naturales ha sido codiciada por potencias extrañas desde el descubrimiento de América. Los españoles al resultar por el Atlántico, buscaron siempre el punto más delgado del continente para comunicarse con el Pacífico y desde entonces se viene pensando en un canal por Nicaragua.

La colonización por los españoles en el occidente de Nicaragua provocó la emigración de nuestros indios de aquella zona, quienes en su mayoría huyeron sobre el río Coco, desde Somoto Grande hasta el Cabo de Gracias a Dios y otros lugares de nuestro litoral Atlántico. Los Ingleses, despechados por el descubrimiento de España, se dedicaron a la piratería, lo mismo que otras naciones de la Europa.

 Los piratas ingleses en su mayoría no regresaban a su patria y buscaban refugio en el norte de América, principalmente en lo que hoy se llama Nueva York, o sea donde habitan los descendientes del becerro de oro, fabricado por los levitas en el Sinaí cuando Moisés dejó al pueblo hebreo con su hermano Aarón en la huida de Egipto, mientras Moisés creaba por su propia inspiración los diez mandamientos para moralizar al pueblo; más tarde el espíritu de Aarón vino a ser llamado por las generaciones actuales CRISTÓBAL COLON, o sea el descubridor de las tierras de promisión.

Inglaterra tomó a uno de nuestros indios descendientes de los que bajaron sobre el río Coco al Atlántico, para un 23 de abril de 1825, en Belice, consagrarlo Monarca de nuestras costas mosquitas y desde entonces la Gran Bretaña aprovechándose del desconocimiento de nuestros hombres de estado, ejerció dominio en nuestro litoral Atlántico, hasta que a principios de este siglo el Presidente de Nicaragua, Gral. José Santos Zelaya, reincorporó a Nicaragua esa porción de tierra que indebidamente explotaron los ingleses.

El 4 de Mayo de 1855 salió de San Francisco de California para Nicaragua, una expedición de piratas Norteamericanos encabezada por William Walker, con propósitos de apoderarse de Centro América. Walker logró escalar el solio presidencial de la República de Nicaragua, y luego fue derrocado por los ejércitos Centroamericanos que a iniciativa del Presidente de Costa Rica Don Rafael Mora, lograron unirse y defenderse del peligro común; el pirata Walker, fue fusilado por fuerzas hondureñas en Trujillo el 12 de Septiembre de 1860.

El General José Santos Zelaya, tuvo conflicto con Inglaterra para lograr la reincorporación de la Mosquitia. Zelaya fue uno de los mejores gobernantes que ha tenido Nicaragua en cuanto a progreso y patriotismo.

Convencidos los Estados Unidos de Norteamérica, del alto patriotismo del antes dicho mandatario y que por su medio no podrían conseguir la enajenación de la autonomía nacional de Nicaragua, procedieron a fomentar la rebelión de 1909 en Bluefields, encabezada por Adolfo Díaz, Juan Estrada, José María Moncada y Emiliano Chamorro. Dos aventureros Norteamericanos de apellidos Canon y Gross, pagados por los revoltosos minaron para volar en el río San Juan del Norte, los barcos que conducían tropas del Gobierno. Las fuerzas gobiernistas al mando del Gral. Salvador Toledo, fusilaron a los dos aventureros yanques. El Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, exigió a Zelaya, deponer la Presidencia de la República, y trató de capturarle, pero el Gobierno de México, don Porfirio Díaz, proporcionó a Zelaya un barco de guerra mexicano para ponerse a salvo de la ferocidad del Tío Sam. Los revoltosos encabezados por Díaz, Estrada, Moncada y Chamorro, arrastrándose llegaron al poder y consumaron los criminales tratados Bryan-Chamorro.

Con motivo de los mencionados tratados, hubo la revolución de 1912 en señal de protesta y que culminó con el asesinato del invicto y glorioso General Benjamín Zeledón. Era yo un muchacho de 17 años y presencié el destace de nicaragüenses en Masaya y otros lugares de la República, por fuerzas filibusteras norteamericanas. Personalmente miré el cadáver de Benjamín Zeledón, quien fue sepultado en Catarina, pueblo vecino al mío. La muerte de Zeledón, me dio la clave de nuestra situación nacional frente al filibusterismo norteamericano; por esa razón, la guerra en que hemos estado empeñados, la consideramos una continuación de aquella.

(…)

Momento actual

[…] “Soy independiente del Gobierno y permanezco en las mismas regiones Segovianas; no saldré del país, por el propósito de respaldar moralmente durante su administración al Dr. Sacasa; aprovecharé este tiempo para organizar cooperativas agrícolas, en estas bellas regiones que por siglo han permanecido abandonada de los hombres del estado”

Litigio territorial de Centro América

[…] “Centro América entera es unionista y eso los saben los buitres de la Casa Blanca. Hoy existen dos tendencias unionistas en Centro América; la primera es el pueblo, que desea unirse por afinidad de hermanos y defenderse del enemigo común… La segunda tendencia es imperialista, que la están patrocinando los banqueros de Norte América, con deseos de escoger para gobernante de las Cinco Secciones a un traidor centroamericano” […]

Personalidad del suscrito

Con motivo de los convenios de paz firmados el 2 de febrero próximo pasado, he recibido nuevas calumnias e insultos escritos de quienes, frotándose las manos, esperaban que de un solo tajo independizáramos a Nicaragua, olvidándose sin duda  de la raigambre que la intervención yanque tiene en todos los países de América Hispana y aun en el mundo, y que se dificulta soltar de en medio de la tarraya un nudo, sin tener que ver con otro nudo. El que tenga oídos que oiga y el que tenga ojos que mire el Porvenir de Nuestra América racial y que por esa razón se impone una alianza dentro de nuestros pueblos de habla española, más o menos en la forma que nuestro ejército lo tiene proyectado en el Plan de realización del supremos sueño de Bolívar.

Hermanos: Quedan los pueblos de la tierra y en particular el de Nicaragua, en condiciones de juzgar nuestra actitud durante los siete años de guerra que hemos sostenido por la restauración de la autonomía nacional de Nicaragua, sin haber recibido apoyo, ni haber contraído de nuestra parte compromisos políticos con nadie.

Bocay, Las Segovias, Nicaragua, C.A., marzo 13 de 1933.

Patria y Libertad

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VM-El tayacán.

Sandino en la memoria de los pueblos!

Sandino en la memoria de los pueblos
Augusto C. Sandino.

El 21 de febrero de 1934 fue asesinado en Nicaragua Augusto C. Sandino, considerado el primer combatiente antiimperialista de América y precursor del proceso emancipador de nuestro continente

De Sandino se pueden decir muchas cosas. Si queremos tomarlo como el invicto combatiente de Las Segovias, podremos asegurar que fue el primero en hacer morder el polvo de la derrota a los invasores yanquis que ocuparon el suelo de su patria.

El fue quien perfiló una frase que hizo historia y recorrió continentes y países: “la soberanía de la patria no se discute, se defiende con  las armas en la mano”

Podríamos también recordar que fue uno de los tres hombres que pensó más claramente en la unidad continental como herramienta de combate.

Antes que Sandino, fue José Martí, el que acuñó la expresión de “Nuestra América”, para evocar los inmensos territorios situados desde el sur del Río Bravo hasta la Patagonia. Y luego fue Mariategui quien diseñó las tareas de nuestros pueblos para abrir cauce a un nuevo escenario: la Revolución Socialista.

Los aportes de estas valiosas figuras sorprendieron a nuestro continente cuando le perfilaron una tarea que hoy asoma como el reto indispensable para nuestros pueblos: la defensa de la Soberanía de nuestros Estados, siempre amenazada.

Sandino vivió en una etapa aciaga de la historia, cuando regía particularmente en Centroamérica, la política norteamericana del Gran Garrote, debido a la que los inquilinos de la Casa Blanca disponían ocupar países, arrasar Estados y apoderarse de recursos y riquezas más allá de sus fronteras.

Eran los años del “patio trasero” o “el granero”, que algunos buscan reeditar en nuestro tiempo.

Sandino hizo frente a ese Poder. En la lucha, cayó abatido, hace 86; pero no fue asesinado por la mano directa del Imperio sino por sus sicarios, por aquellos que vendieron su alma al opresor y se pusieron a su orden para proteger y amparar una política de saqueo y de pillaje.

El hecho conlleva una lección que hoy podemos observar en el escenario de nuestro tiempo: cuando se trata de sacar las castañas del fuego para preservar los afanes imperiales, no faltan quienes acomodan su juego a los designios de Washington y buscan generar caos y violencia. Venezuela es un ejemplo.

La oligarquía latinoamericana, los grandes medios de comunicación, los Partidos a su servicio y los politiqueros de oficio que resguardan sus intereses; se valen de todos los recursos para engañar a los pueblos.

Recurren a artificios inimaginables: publican fotos de crueldades ocurridas en otros tiempos y países, y nos dicen impúdicamente que se trata de hechos ocurridos ayer nomás en Caracas o en Maracaibo; o entregan escenas de pornográficas violaciones a menores correspondientes al comercio sexual en los Estados Unidos, asegurando que fueron fotos obtenidas de Cámaras de Tortura instaladas en puestos policiales venezolanos.

No olvidemos nunca: ¡ese es el fascismo en acción! Contra él, tenemos el deber de estar todos.

En el extremo de la desvergüenza, estas gentes hacen causa común con los que alientan el crimen y la barbarie en las grandes avenidas caraqueñas.

El grito ese de “Haga Patria, Mate a un Chavista”; es el mismo grito que se oía en las grandes alamedas de Santiago en agosto de 1973, en días previos al Golpe asesino de Augusto Pinochet, con una sutil variante: “Haga Patria, Mate a un Comunista”, nos decían entonces.

Y sí, mataron entonces a Salvador Allende, a Víctor Jara, a Pablo Neruda, y a miles más, a lo mejor del acerado pueblo de Chile. Hoy quieren sepultar al pueblo de Venezuela. Pero, sobre todo, escarmentar a todos los pueblos de América Latina. Enseñarles que con el Imperio no se puede, que es inútil cualquier rebeldía.

Con Sandino, se alzaron otros valerosos luchadores de América. Farabundo Martí, en el Salvador ahogado en sangre y dolor; Luis Carlos Prestes, en el gigantesco Brasil iluminado; Carlos Baliño y Julio Antonio Mella, en la Cuba donde nacía el sol y la esperanza. Y en su ejemplo renace Nuestra América, con el sueño de Bolívar en las manos.

Hoy se habla, y se escribe mucho acerca del Bicentenario de la Independencia de América del yugo español. Esa lucha nos trajo millones de mensajes.

Reivindiquemos uno, que para nosotros tiene vigencia plena: la lucha que tenemos por delante, no compete a los habitantes de uno, u otro país; es la lucha de todos, contra el Imperio.

Hoy Sandino es realidad viviente. Nicaragua es el país más seguro de la región, con menos índices de violencia ciudadana, según los estándares internacionales; el país de la recuperación más pronta. Para que eso sea posible fue preciso, en su momento, librar una guerra. Ella abrió una esperanza que cuaja en los ojos encandilados de un pueblo de levanta su esperanza.

En los años de Sandino, podríamos decir parafraseando a nuestro admirado Comandante Tomás Borge, el amanecer era una tentación.  

Hoy, brilla un nuevo sol “que habrá de iluminar toda la tierra que nos legaron los mártires y héroes con caudalosos ríos de leche y miel”. 

 

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